Escucha la entrevista completa en Spotify: Bihotz, Mujeres en Onda - Mujer y Deporte
En este episodio especial de Bihotz, Mujeres en Onda, Ariane Casal se rodea de auténticas leyendas del deporte español:
- María José Pueyo, atleta olímpica, cinco veces campeona de España y licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Ha representado a España en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y es una referente del atletismo de fondo.
- Sheila Herrero, patinadora de velocidad, 15 veces campeona del mundo, con más de 250 medallas nacionales e internacionales. Una de las deportistas más galardonadas de España. Actualmente trabaja promoviendo el patinaje base y el deporte inclusivo.
- Yolanda Soler, judoca, medallista olímpica en Atlanta 1996, seis veces medallista europea y coach deportiva. Dirige proyectos de formación en judo base y alto rendimiento desde yolandasoler.net.
Con ellas hablamos de la profesionalización del deporte femenino, la falta de visibilidad, el papel de las mujeres en el alto rendimiento, el impacto de las lesiones, la maternidad en la competición y la necesidad de mejorar el acompañamiento psicológico y social de las deportistas.
Profesionalización del deporte femenino: ¿realidad o meta a largo plazo?
El anuncio de la profesionalización del fútbol femenino en España fue un hito, pero también generó interrogantes: ¿por qué ha tardado tanto? ¿Qué pasa con el resto de deportes?
Sheila Herrero denuncia la falta de recursos que siguen enfrentando deportes como el patinaje o el atletismo. Sin patrocinios ni cobertura, muchas atletas tienen que costearse sus propias competiciones.
María José Pueyo apunta que la igualdad de premios y salarios sigue siendo una asignatura pendiente.
Yolanda Soler recalca que el fútbol mueve dinero y por eso avanza más rápido, pero no se puede dejar atrás al resto.
También se menciona cómo en otros países europeos, como Noruega o Países Bajos, ya se han equiparado salarios en selecciones masculinas y femeninas. En España, aún hay un largo camino por recorrer.
Visibilidad y redes sociales: aliadas para el cambio
En los años 90 y principios de los 2000, el deporte femenino apenas ocupaba espacio en medios. Hoy, gracias a las redes sociales, las deportistas pueden construir su marca y conectar directamente con su audiencia.
María José recuerda que durante su etapa como atleta no existían estas herramientas. Ahora, Instagram o TikTok permiten a muchas mujeres mostrar su entrenamiento, logros y vida personal, acercándose a sus seguidores. Sheila explica cómo ha tenido que reinventarse y utilizar las redes para mantener viva su disciplina y captar nuevas generaciones.
Sin embargo, alertan de un riesgo: la sobreexposición. Muchas jóvenes deportistas sienten que deben generar contenido constantemente, lo que añade una presión extra. El equilibrio entre visibilidad y rendimiento sigue siendo un reto.
¿Qué pasa después de la élite?
La vida tras la alta competición es incierta. Mientras que algunos países ofrecen alternativas laborales, becas o programas de transición, en España muchas deportistas sienten que se les da la espalda una vez se retiran.
Yolanda Soler, ahora coach deportiva, destaca la importancia de preparar a las atletas para ese cambio. Desde su experiencia, sabe que el vacío tras retirarse puede ser enorme. Por eso trabaja con herramientas como la plataforma Descartes, que integra entrenamiento físico y mental desde la base.
María José lamenta que muchas compañeras abandonen el deporte sin reconocimiento y sin alternativas. Apuesta por fomentar la formación continua mientras se compite, para evitar quedarse sin opciones. Sheila, por su parte, insiste en que los clubes deberían incorporar programas de orientación laboral y emocional para sus atletas.
Lesiones, sacrificios y amor por el deporte
El deporte de élite conlleva sacrificios constantes: entrenamientos duros, lesiones frecuentes y una vida social limitada. Sheila habla de sus 11 operaciones como parte del proceso, pero con orgullo. María José tuvo más suerte, con pocas lesiones, pero destaca el sacrificio mental de entrenar sola durante años.
Ambas coinciden en que, a pesar de todo, el deporte les ha dado valores, disciplina y una red de apoyo. Reconocen que sin un entorno estable, el coste emocional puede ser alto. Yolanda añade que la preparación emocional es tan importante como la física: gestionar la presión, el fracaso o el dolor es parte del camino.
El cuerpo femenino en el deporte: entre el juicio y la admiración
Durante años, el cuerpo de las mujeres deportistas ha sido juzgado por no responder a cánones estéticos tradicionales. “Pareces un chico”, “te estás masculinizado” o “eso no es femenino” son frases que muchas han escuchado.
Afortunadamente, hoy hay más referentes que muestran que la fuerza, la musculatura o el carácter competitivo también son femeninos. Sheila afirma que su cuerpo es su herramienta de trabajo y que ha aprendido a valorarlo por lo que le permite lograr, no por cómo se ve.
Ariane Casal recuerda que incluso en eventos de premiación se comentan más los vestidos que los méritos. Cambiar esta narrativa es clave para normalizar todos los tipos de cuerpos en el deporte.
Maternidad y deporte: un binomio posible, pero aún penalizado
La maternidad sigue siendo un desafío en la vida de muchas deportistas. Existen ejemplos inspiradores, como Serena Williams o Allyson Felix, pero también casos en los que las atletas pierden patrocinios o se ven obligadas a abandonar la competición.
Yolanda Soler decidió ser madre tras retirarse, pero muchas otras quisieran compaginar ambas facetas. Aún hay falta de apoyo institucional: permisos, ayudas específicas, centros deportivos con guarderías o asistencia médica especializada.
La clave está en no obligar a elegir. Las políticas deportivas deben adaptarse para permitir que una mujer pueda ser madre sin tener que renunciar a su carrera.
Educación deportiva desde la infancia
La educación física en la escuela sigue arrastrando estereotipos. Sheila reclama que se enseñen más disciplinas y no solo fútbol. María José propone trabajar las habilidades motrices básicas desde primaria, y que se incentive la participación igualitaria en todos los deportes.
También se habla de referentes. Las niñas deben ver a mujeres triunfando en atletismo, judo, ciclismo o natación. La representación importa y motiva a nuevas generaciones a soñar en grande.
Yolanda, con una hija campeona en judo, destaca el papel de la familia como motor. “El deporte puede ser una forma de vida y un refugio emocional. Hay que protegerlo desde la infancia”.
Deporte salud vs deporte élite: dos caminos, una misma pasión
A lo largo de la conversación, se diferencia entre deporte salud y alto rendimiento. Sheila confiesa que hoy prefiere el deporte salud: salir a patinar, entrenar sin presión, disfrutar del movimiento.
El deporte salud mejora la autoestima, previene enfermedades y crea comunidad. En cambio, el alto rendimiento exige foco, sacrificio y resultados. Ambas opciones son válidas y complementarias.
Promover el deporte en mujeres adultas, especialmente tras la maternidad, es fundamental para su bienestar físico y mental. La clave está en ofrecer espacios seguros, accesibles y libres de juicios.
Conclusión: avanzar desde la visibilidad, el apoyo y la educación
Esta charla entre tres grandes mujeres del deporte español nos deja un mensaje claro: hemos avanzado, pero aún falta mucho por recorrer.
Se necesita más visibilidad, más inversión, más apoyo psicológico, más conciliación y más igualdad. También es fundamental crear una cultura del deporte que respete y valore a las mujeres en todas sus etapas, desde la iniciación hasta la retirada.
El futuro del deporte femenino está en la educación, la corresponsabilidad institucional y la representación justa.
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